|
Rosa
Rojas
Chiapas, la paz violenta
Periodismo y análisis
352 páginas
Para todos fue una sorpresa
el levantamiento armado de los indígenas chiapanecos organizados
en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional pues
aparentemente la rebelión fue repentina.
Hoy sabemos que no fue así, que durante muchos años
se estuvieron preparando y que cansados de tantas injusticias, opresiones,
humillaciones, encarcelamientos y asesinatos, se vieron obligados
a tomar el camino de la violencia y decir !BASTA! y también
sabemos que los únicos responsables de que los indios de
Chiapas optaran por esa vía fueron las autoridades municipales,
estatales y federales en complicidad con los ganaderos, comerciantes
y caciques locales.
Si uno hoy analiza con detenimiento el cotidiano y profesional trabajo
periodístico de Rosa Rojas es fácil percatarse de
cómo la “paz” chiapaneca, favorecedora de las
clases acomodadas y del poder, estaba realmente -desde mucho tiempo
antes del primero de enero del presente año- preñada
de guerra. Naturalmente que a estas alturas, después del
asalto militar del año nuevo, parece obvio leer esto retrospectivamente,
en las notas y reportajes de Rosa Rojas. Mas ello no significa que
los elementos no estuvieran ahí, en la excelente labor informativa
de la conocida reportera de La Jornada ¿Qué concluir
de esto? Por lo menos dos cosas:
Por un lado, la necesidad de darle su real dimensión a la
actividad de la periodista; por el otro, llamar la atención
sobre el poco cuidado con el que normalmente leemos la prensa, esto
cuando se lee, pues de no haber sido así, la súbita
aparición del EZLN no nos hubiera sorprendido tanto, ya que
la guerra, consecuencia de una “paz” sin justicia y
de una permanente violación de los derechos humanos, ya estaba
anunciada en las bien elaboradas reseñas y reportajes que
para La Jornada había venido haciendo con el empeño
y profesionalismo de siempre, Rosa Rojas.
Lo mismo puede verse en los apuntes de información de sus
compañeros y compañeras de oficio y de periódico,
reproducidos también en el presente libro.
Tanto en las pequeñas glosas como en los a veces largos reportajes
que conforman el texto, es palpable la fuerte contraposición
entre el “México profundo”, el de los indios
y sus ancestrales costumbres, y el “México imaginario”,
ese que en aras de la modernización quiere mercantilizar
todo, incluso la tierra y sus productos convirtiéndolos así
en meros valores de los que hay que extraer las más exorbitantes
ganancias. Esto va en contra del equilibrio ecológico de
la naturaleza y, por supuesto, también en contra de un desarrollo
social justo y no excluyente.
Pero también cabe destacar el periódico mismo donde
escribe Rosa Rojas, La Jornada, ya que
es uno de los pocos medios, si no es que el único, donde
se da voz a los sin voz y donde más allá de la avidez
de novedades y del mero afán de cubrir la fuente, se va a
buscar la noticia, a construirla. En este sentido es muy loable
la atención dedicada por La Jornada a los problemas agrarios
y del campo y a las cuestiones de los pueblos indios cuya muestra
tangible es justamente el libro que con estas líneas presentamos.
En ese anhelo de construir la noticia, mediante un periodismo de
investigación y de fondo, La Jornada
se aleja, con mucho, de la volátil y maquinada “opinión
pública” amaestrada, esa donde
los empresarios, los índices de la bolsa, los resultados
deportivos y la retórica oficial son los que llevan la voz
cantante y sonante.
En este libro está presente una vez más, la permanente
contradicción entre modernidad y tradición. La misma
que ha recorrido toda nuestra historia. La misma que de no asumirse
y resolverse, pertinentemente, puede llevarnos a un remolino de
violencia inimaginable. La misma que explica la repentina insurrección
armada del EZLN.
Para terminar no nos queda otra más que recomendar fervientemente
la lectura de este libro, convencidos de que a través de
sus páginas se ha calado hondo en la estructura y la lógica
de la cotidianeidad del México rural y sus tradiciones, desbordando
el carácter momentáneo y diario de la novedad periodística
para permanecer, en tanto escritura, como fiel testimonio de las
culturas indias, esas sempiternas sobrevivientes de los embates
modernizadores de nuestras criollas élites gobernantes.
Carlota Botey*
(*) Doctora en Antropología, fue
directora del Centro de Estudios Históricos del Agrarismo
en México, coordinadora general de Historia de la
Cuestión Agraria Mexicana, asesora de organizaciones
indígenas y campesinas, ex diputada federal.
Rosa
Rojas es periodista, fundadora del diario La
Jornada de México donde ha sido jefa de información.
Actualmente es reportera de asuntos especiales y coordinadora
del suplemento Triple Jornada; feminista
y especialista en temas indígenas y agrarios, autora de
un sinnumero de reportajes especiales sobre estos temas y del
libro Chiapas la Paz Violenta. ha recibido
los premios Nacional al Mérito Periodístico Comitán
de Dominguez en 1988, el Estatal de Periodismo del Estado de Morelos
y el Nacional de Periodismo José pages Llergo 2004
Los pagos con
tarjeta de crédito se hacen mediante un servidor seguro,
encriptado a 32 bits,
el mismo sistema de seguridad que usan los bancos y las instituciones
financieras
Servicio deFem-e-libros ( Mexico D.F.).
Pago a traves de 2CheckOut.com Inc. (Ohio, USA).
|